Hace
unos días soñé contigo. Estabas frente a mí, y te veías
absolutamente preciosa. Me sentí hechizado al verte tan radiante.
Pero toda esta maravilla tenía un enorme detalle: solo podía
observarte. Créeme, fue la pesadilla más hermosa que he tenido la
gracia de soñar. Hay algo que sí recuerdo haberte dicho: “Siempre
estaré observándote, por el día seré el Sol, por la noche seré
la Luna. Estaré velando por tí. Seré esa estrella que espere a que
termine de llover para recoger tus lágrimas en una nube.”. Pero
justo antes de que tú me pudieras responder, me desperté, y a
partir de ese momento, cada noche intento volver a ese sitio, justo
frente a ti y trato de descifrar en tu mirada lo que tus palabras no
me dicen.
-Crismar.
Hay amiga escribes muy lindo
ResponderEliminar